sábado, 3 de diciembre de 2011

Para matar el tiempo.

-¿Como saberlo?-.Fue la primera pregunta de la noche.

-¿Saber que?-. Respondí

-El día en que moriremos-.

Sabría eso y otras tantas cosas,como el nombre de la cajera guapa del supermercado y cosas,ya entrando en materia un poco más oscuras como el nombre y el diagnostico de una enfermedad extraña propagada por alguna especie de simio javanés en vías de extinción del cual nunca había escuchado hablar en toda mi vida.Había algo realmente seductor en la palabra saber,seductor y a la vez deprimente,pero no puedo evitarlo y por eso estábamos aquí,a esta hora y en este día en que la osa mayor pende de su rabo y el escorpión sigue la sombra de las gélidas montañas que se levantan con dirección al norte. 

-Es todo lo que deseo-.Me dije.

Y entonces las yemas de mis dedos se perfilaron entre los cantos de aquel corazón de madera,y recorrí cada letra del alfabeto y cada oración posible y al final dibuje con el corazón en medio de la tabla la palabra "Dzrk" era el nombre que hacía falta para completar la petición,ignoraba la pronunciación correcta y el origen de aquella palabra pero poco le importaría a la cosa que estábamos a punto de llamar.

-¿Y entonces?-.

No conteste y preferí apegarme al plan,el cual era ignorar todo impulso externo y sumirme en la repetición incesante de aquel nombre ya que había hecho contacto con el supuesto dueño del nombre(si es que era un nombre propio y no una cosa) mediante la tabla Ouija.Levante la mirada y por algunos momentos mire el rostro de mi compañero y me percate de las gruesas gotas de sudor que poblaban su frente,se notaba bastante nervioso y es probable que no haya sido para menos,pero la sesión estaba a punto de llegar a su fin.

-¿Estas ahi Dzrk?-.Pregunté seguro de pronto recibiria la respuesta.

En el cuarto con paredes de madera de roble solo había silencio,eso y la tenue luz que proyectaba un foco de quinientos watts,lo que dificultaba un poco nuestro trabajo pero sin contar los utensilios y a nosotros,el cuarto se encontraba vació.

-¡Responde Dzrk,vamos avatar de lo imposible,encarnacion de lo innombrable,te llamamos¡-.Comenzaba a cansarme de todo esto.

-¡Te llamamos¡-añadio mi compañero.

Pasaron diez minutos y de pronto las paredes de madera comenzaron a crujir,como si fuesen apretujadas por manos gigantescas,comenzamos a gritar asustados y al poco tiempo el crujido se detuvo.Fuera del cuarto no se escuchaba nada en lo absoluto,era probable que en el exterior se hubiera montado el Apocalipsis y nosotros no nos hayamos percatado de ello.

-¿Esto era todo?-.

Tal vez si pero me sentía un tanto diferente,tal vez un poco más despierto y si me lo preguntasen diría que me sentía algunos años más joven y al mismo tiempo con la cabeza hinchada como un globo a punto de reventar.

-¿Ahora ya tienes el conocimiento que deseas?-.

-Puede que no pero de lo que estoy seguro es de que es algo que te gustara-.

Pero el que respondió ya no era yo,y de eso me di cuenta perfectamente al ver su sonrisa curva como un tajo,una sonrisa que descubría unos dientes amarillentos y unos gruesos labios de los que escurrían hilos de pestilente saliva, después de eso el crujido regreso y la tabla Ouija que nos había servido como catalizador para contactar a la entidad conocida como Drzk comenzaba a levitar y al parecer no tenia las mejores intenciones del mundo.

2 comentarios:

  1. De repente extraña, de repente entrañable y de repente perturbador...
    El final pide a gritos una continuación... o es que me quedé con hambre de seguir leyendo?...
    Me ha gustado bastante... ojalá nos regales más relatos como este en el futuro...

    ResponderEliminar
  2. Gracias miguelon,jaja si supieras a que hora y en donde se me ocurrio escribirlo.

    ResponderEliminar